viernes, 13 de mayo de 2016

Los 12 Trabajos de Heracles: Limpiar los Establos del Rey Áugias


Conquistando la propia libertad para servir a los demás


Este es el Quinto Trabajo de Heracles, según el orden que he tomado como referencia, y es también uno de los más interesantes y que mayor repercusión tienen.




Euristeo le encarga en esta ocasión un trabajo muy especial; al contrario que los precedentes no conlleva enfrentarse y capturar o dar muerte a ninguna bestia descomunal o extremadamente esquiva, aunque eso sí, va a requerir de todo su ingenio para su cumplimiento.
Tampoco será recompensado personalmente por sus esfuerzos, al contrario, le serán negados sus méritos y aun su vida será amenazada...
Se trata de limpiar los establos del ganado real de Áugias, Rey de Elide. Sucedía que este soberano, huraño y desconfiado, además de mezquino, avaro y sumamente negligente, desde mucho tiempo atrás, había descuidado gravemente la retirada del estiercol de su ganado; dado que éste pacía a lo largo y ancho de todo el reino, todo él -y no solamente los establos- se hallaba recubierto de una espesa y pestilente capa de excrementos, los cuales impedían a la tierra dar nuevas cosechas, matando tanto de hambre como de pestilencia, pues el aire estaba envenenado, a las desgraciadas gentes de aquel triste e infortunado reino.




El mismo Heracles, al cruzar la frontera y entrar en el reino, ha de cubrirse la nariz -como en el pantano de Lerna- para no respirar el aire envenenado por la inmundicia que contamina el lugar.
Poco después ve desfilar ante sí una caravana de carretas llevando cadáveres víctimas de esa misma pestilencia siempre presente en el aire de ese reino.
Llegado al fin ante el rey Áugias, se ofrece voluntariamente para limpiar los establos y liberar el reino de la apestosa calamidad que lo asola; el rey, haciendo honor a su fama de hombre escéptico y mal pensando, le responde que duda mucho que si ni siquiera él, domador del Jabalí de Erimanto y matador de la Hidra de Lerna y del León de Nemea, hijo de Zeus, Padre de los dioses, sea capaz de hacer este tarea en el día de plazo que le da para ello; sin embargo, si supera el reto con éxito, le promete la décima parte de su ganado, para que haga con él lo que le plazca.
Heracles da su conformidad al acuerdo y se pone en marcha hacia los establos para cumplir su tarea. Al ver las montañas de estiércol que se habían acumulado por el descuido de los años, toma conciencia de su monumental desafío, que jamás podrá ser superado en el plazo de un día que le ha dado el astuto Áugias empleando la fuerza bruta y otros medios que hasta entonces había empleado con éxito. En esta ocasión habría de ser extraordinariamente inteligente para cumplir con su trabajo.
Reflexionando en el campo situado entre dos ríos cercanos, el Alfeo y el Peneo, dio con la única solución factible, que consistía en desviar el curso de ambos ríos para la fuerza de éstos arrastrara hasta el mar la inmensa montaña de desperdicios que llenaba los establos hasta el mismo techo. Previamente Heracles abriría las puertas de los establos de par, tanto las de atrás como las principales, para que el agua pasara limpiándolo todo. 




Poniéndose rápidamente a trabajar, tras un día de duros esfuerzos había conseguido al fin desviar el cauce que ambos ríos habían seguido durante siglos, unificándolos en un nuevo y único cauce, tan poderoso que no había muralla ni obstáculo alguno en todo el mundo conocido que pudiera resistir su empuje. 




Llevada a cabo con éxito la limpieza, el héroe se dirigió al palacio del rey Áugias a anunciar su éxito y cobrar la correspondiente recompensa, de acuerdo a los términos del pacto con el gobernante.
Pero éste, usando como pretexto que había hecho trampa, pues habían sido los ríos con su fuerza y no Heracles con la suya, quienes habían obrado el milagroso resultado, le negó la recompensa, acusándole de aprovechado y amenazándole con la muerte si no abandonaba inmediatamente su reino, y aun si osaba en el futuro regresar a él. Y así concluye este Trabajo, tan único y trascendente como ingratamente recompensado.
La clave psicológica del mito es muy interesante, y en este caso en particular tiene además implicaciones que van más allá de lo individual, pues por primera vez en sus trabajos, Heracles, y con él cualquier Heráclida como nosotros, realiza una misión para la gran colectividad, con repercusión tanto en el presente como en el futuro; esta es la 1ª Clave.




El héroe se ha trascendido a sí mismo, a su egoísmo y a sus intereses y motivaciones particulares, para trabajar para los demás sin recibir ninguna recompensa, y siendo además amenazado de muerte por ello.
Este es el destino de prácticamente de todos aquellos que dedican lo mejor de sí mismos a trabajar para la humanidad; son ignorados sus méritos y virtudes, negadas sus recompensas inmediatas, y despreciados y/o amenazados con calumnias, o con la muerte.
El Buda, Jesucristo, Sócrates, Mahatma Gandhi..., etc, y aún cualquiera de nosotros en nuestra propia escala proporcional.
Al unificar el flujo de los dos ríos, el mito nos muestra la inevitable necesidad de armonizar nuestras dos energías fundamentales: La Masculina, de la planificación y la acción; y la Femenina, de la intuición y el sentimiento. Ambas en una conforman un impulso seguro e invencible. He aquí la 2ª Clave.




La última es la más interesante y trascendente de las claves... El estiércol acumulado simboliza a nuestra pesada carga -porque todos la llevamos, tanto a nivel individual como colectivo- de Karma; entendemos Karma como el conjunto de dolor y retos sin resolver, de aprendizajes pendientes de hacer efectivos en nuestra vida.




Áugias, gobernante negligente donde los haya, había permitido con su irresponsabilidad la acumulación de tal cantidad de Karma, que su reino estaba muriendo a causa de ello. 




Así, morimos a nuestras ilusiones, sueños, desafíos y aun a las ganas de creer en algo que merezca la pena y de vivir de acuerdo a ello; en la actualidad, como en pasadas épocas de crisis y decadencia, podemos ver las consecuencias de la acumulación de basura psicológica en nuestra sociedad, pues los Establos de Áugias simbolizan precisamente el reino de cada uno de nosotros y el conjunto de todos, que es la sociedad que conformamos.




Es necesario, llegados a este punto crucial, una acción inteligente y radical, si realmente deseamos limpiar nuestra vida de la sumamente pesada y negativa influencia de tanta porquería acumulada. ¡Y ésta es la 3ª de las Claves del este Trabajo de Heracles!

Muy bien, hemos concluido con el estudio y reflexión del Quinto Trabajo de Heracles. Aun quedan por delante cinco más, y los vamos a ir conociendo uno por uno hasta finalizar el ciclo.

De momento, te invito a repasar, o a leer desde el principio si no los conoces, los Cuatro Trabajos anteriores:
(Añadir el link al Trabajo de la Captura del Jabalí de Erimanto)


Manuel Marques Robles

Mentor y Coach para el Camino del Héroe

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